# De programador a socio de una startup

Cómo pasé de programar para otros a ser cofundador de una edtech. Sin plan, con incertidumbre y una decisión que tomé con los ahorros a la vista.

Nunca planeé ser socio de nada.

Quería dibujar.

Con esa idea terminé el colegio.
Probé diseño gráfico en dos facultades.
No pasó nada de lo que esperaba.

A los veinte años estaba sin rumbo.

## Lo que me salvó fue un amigo

Un amigo empezó a programar.
Me dijo: "mirá por acá".

Yo ya pasaba horas frente a la computadora.
Programar fue una forma de seguir haciéndolo, pero aprendiendo.

Antes de invertir en una carrera, hice dos cursos cortos en una escuelita de mi barrio.
Quería sentir cómo era aprender eso.
Me gustó.
Ahí sí me anoté en una tecnicatura.

Después vino el primer trabajo, y otros.

## Pasé por todos los tamaños de empresa

Empecé en una consultora enorme.
Aprendí cómo funciona una industria entera.

Después pasé por una empresa de equipos distribuidos.
Y por un medio de comunicación, donde me sentí fuera de lugar.

Después fui a una startup de cincuenta personas.
Éramos cuatro en tecnología.
Sentí que cada cosa que hacía importaba.

Ahí entendí algo.
Yo rendía mejor donde mi trabajo se notaba.

## La oferta que no era una oferta

Mientras tanto, empecé a dar clases de programación.
Iba a eventos, y en los eventos conocí gente.

Una de esas personas me dijo que una startup buscaba profesores.
Les escribí.
Me respondieron a los cinco minutos.

Armé contenido y di clases.
Un día me senté con uno de los fundadores y me contó cómo manejaban todo.
Con una web y una planilla.

Yo venía de trabajar en backoffice toda mi vida.
Le dije: "esto no escala".

Empecé a ayudar en mis ratos libres.
Automaticé mails.
Automaticé la creación de cursos.
Cosas chicas que ahorraban muchísimo tiempo.

Primero lo hice en paralelo a mi trabajo.
Después necesitaban a alguien que estuviera todo el día.

## La decisión

Tenía una oferta cómoda en una agencia grande.
Me sentía una pieza sin marca.

Le conté a mi pareja.
Le dije: "voy a hacer esto".
Teníamos ahorros.
Si salía mal, podía volver al mercado.

Renuncié a las pocas semanas.

## Lo que aprendí siendo socio

Éramos tres.
Cada uno hacía de todo.

Yo llevaba tecnología.
Pero también vendía, y también miraba la facturación.

Todo el tiempo subíamos cambios a producción.
Era un caos que aportaba valor.

Después contratamos gente.
Y me di cuenta de algo difícil.
Si seguís haciendo todo, vos sos el cuello de botella.

Delegar no es soltar.
Es encontrar el lugar donde aportás más.

Yo no era el mejor vendedor.
Era el que sabía programar.

## Hoy

Hoy soy ex cofundador de Coderhouse.
Sigo programando y acompañando a quienes emprenden.

Si estás en un trabajo cómodo, con la sensación de que lo que hacés no se nota, te dejo una pregunta.

¿Dónde sentís que lo que hacés importa?

Empezá por ahí.
Probalo en chiquito antes de dar el salto.

Si querés charlar sobre esto, escribime.

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