Cuando una fuente queda vieja y la integración sigue funcionando
Una fuente puede quedar vieja sin que la integración deje de funcionar.
Trabajé con información repartida entre distintas herramientas y armé una capa para que agentes y sistemas pudieran encontrarla. La dificultad inicial estuvo en el acceso y en la estructura de los datos.
Ese trabajo abre otra pregunta de diseño: ¿cómo nos enteramos de que cambió lo que conectamos?
El problema
Pensemos en una planilla que sigue disponible después de que el equipo empezó a usar otra. El agente podría seguir consultando la primera y devolver una respuesta coherente con información que ya perdió vigencia.
Para detectarlo hace falta definir qué vuelve obsoleta una fuente y cómo se actualizan las referencias que la usan. Un enlace que responde no alcanza para saber si sigue siendo el lugar correcto donde buscar.
Una prueba sencilla
Reemplazá una fuente en un entorno de prueba y dejá la anterior accesible. Después repetí una pregunta cuya respuesta haya cambiado.
Fijate qué versión consulta el agente, si puede identificarla y qué pasa cuando las dos fuentes se contradicen.
Esa prueba ayuda a revisar cómo se mantiene el conocimiento conectado cuando el equipo cambia su forma de trabajar.