Cómo aplicar lo que ya sabés a un problema nuevo

Una habilidad se vuelve transferible cuando podés mostrar cómo ayuda a resolver una necesidad concreta.

Hacé una lista breve de herramientas, conocimientos y habilidades que usaste en experiencias anteriores. Para cada una, anotá un ejemplo de cuándo te ayudó a resolver algo para otra persona o para un equipo.

Después elegí un problema del campo al que querés acercarte. Preguntate cuál de esos recursos podría servir ahí y qué te falta aprender para aplicarlo bien.

Así una transición deja de ser una apuesta abstracta: se convierte en una hipótesis que podés conversar, probar y ajustar.